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La alergia es una de las consecuencias, probablemente la peor, de la llegada de la primavera. Aunque en estos días las lluvias han reducido las molestias de los sufridores de esta afección estacional, en breve, con la subida de las temperaturas hasta las que corresponde por la época del año, los diferentes tipos de pólenes -en especial las gramíneas, el alérgeno más frecuente-, volverán a hacer de las suyas.


Y pese a lo que parecería lógico, a veces los síntomas no sólo no mejoran al entrar en un espacio cerrado sino que empeoran. ¿Quién no ha sufrido un ataque de estornudos o un picor de nariz insoportable al entrar en una oficina? La causa es que la calidad del aire interior se ve irremediablemente influida por la exterior con lo cual toda la contaminación atmosférica (que incluye humos, partículas de diésel, polución y, cómo no, pólenes) se cuela hasta el interior de los edificios. La consecuencia: que el aire interior está, como mínimo, cinco veces más contaminado que el aire exterior.

Y eso según los estudios más optimistas. La Agencia de Protección Ambiental Estadounidense (EPA) ha publicado su propio estudio según el cual estima que los niveles de contaminación en ambientes cerrados pueden llegar a ser, como mínimo, un diez por ciento más elevados que las concentraciones que se encuentran en el exterior. Lo cual, sumado a un incorrecto sistema de ventilación, refrigeración y calefacción hará que se produzca un problema de calidad de aire en esos espacios.

Actualmente existen unos estándares de calidad del aire a partir de unos valores de referencia para cada contaminante ambiental establecidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente. La sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) considera que controlar la contaminación y la calidad del aire mejoraría la calidad de vida de los pacientes asmáticos y con enfermedades respiratorias. Pero mientras estos estándares no se cumplan -cosa que actualmente ocurre-, la mala calidad del aire en las oficinas, despachos y edificios institucionales seguirá afectando de manera directa a la productividad laboral e incluso al absentismo. Y esta situación empeora durante los meses de primavera a causa de los pólenes y la gran cantidad de gente con alergias.

La cura de la conocida como “rinitis alérgica estacional” no existe y la solución pasa irremediablemente por pruebas en el especialista y toma de antihistamínicos, pero lo que sí hay es una serie de consejos que puede ayudar a reducir las molestias que causa la alergia en espacios cerrados, lo que resulta muy interesante teniendo en cuenta que pasamos el 90 por ciento del tiempo dentro de edificios y que, según algunos estudios, un tercio de las oficinas sufren esta problemática:

  1. Mantén las ventanas cerradas, en especial durante las horas de sol. Es obvio: al abrirlas entrará todo “el mal” del exterior.
  2. Procura renovar el aire de la casa u oficina, pero siempre después de la puesta de sol ya que los niveles polínicos serán menores. Con cinco o diez minutos de ventilación será suficiente.
  3. Utiliza equipos de purificación de aire. Los hay muy económicos y con características diferentes dependiendo de si se van a usar en el hogar, en oficinas o espacios públicos como hospitales o colegios... Existen varias empresas, como Aire Limpio, especializadas en optimizar la calidad de aire del interior de los edificios.
  4. En casa, utiliza fundas antiácaros para cubrir el colchón y la almohada.
  5. A la hora de hacer la limpieza usar la aspiradora en vez de la escoba es uno de los hábitos más sencillos y que más puede ayudar, ya que es mucho más eficaz contra los ácaros del polvo.
  6. Mantén una buena higiene de la casa o la oficina, con especial atención a las alfombras, moquetas y cortinas. Son una cuna de gérmenes y ácaros.
  7. Contar con un buen sistema de ventilación, refrigeración y calefacción se hace imprescindible para que no empeore la ya de por sí mala calidad de aire interior.
  8. Si viajas en coche procurar mantener los cristales subidos, al menos durante las horas en las que los niveles de polen son más altos. Coloca un filtro especial para pólenes en el aire acondicionado; lo notarás desde el primer momento.

Factores que influyen en la alergia

Hay que tener en cuenta que existen muchos factores que afectan al grado de molestias de quienes sufren alergia, más allá del tipo de partícula que la provoque:

  • Clima: las personas que sufren alergia notan una mejora considerable de su estado en lugares con playa o con una humedad mayor. De igual forma, los lugares de interior, con un clima más seco endurecen los síntomas. Además, cada año es diferente: cuánto más lluvioso sea un invierno, más polen habrá en el ambiente durante la primavera.
  • Zona geográfica: No sólo las lluvias humedad y temperaturas influyen. Dentro de la península, cada zona tiene unos pólenes predominantes según su vegetación. En la meseta predominan las gramíneas; en el Mediterráneo y la costa atlántica, la parietaria, un polen muy agresivo que provoca asma; los pólenes de cipreses en toda la zona centro; en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, los de los olivos...
  • Polución: emisiones tóxicas industriales, partículas del diésel, dióxido de carbono, humo de tabaco (principal contaminante del aire interior), residuos de materiales de construcción… Malas noticias para los vecinos de grandes ciudades como Madrid ya que la contaminación atmosférica, además de empeorar los síntomas en los alérgicos, aumenta la agresividad de algunos pólenes. Eso explica la subida que ha habido en los últimos años de enfermedades respiratorias y de casos de asma.
  • Niveles polínicos: cantidad de alérgenos que haya en el ambiente ese día -obviamente, no todos los días son iguales-. Existen varias aplicaciones muy fáciles de utilizar y gratuitas que permiten saber, como quien pregunta por el tiempo que hará al día siguiente, los niveles polínicos que habrá en el aire. Prevenir no es curar en este caso, pero ayuda.

Por supuesto, las partículas que causan las alergias primaverales no tienen los efectos nocivos para la salud que otros contaminantes y gases, como los productos de combustión o algunas partículas de materiales de construcción y mobiliario, que influyen en una mala calidad del aire interior de hogares u oficinas, pero lo desagradables que pueden llegar a ser sus molestias y el gran número de población que las padecen hace que en esta época nos fijemos en cómo reducir esos síntomas.

En cualquier caso, como ya hemos comentado arriba, desde instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada vez se presta más atención a las patologías y perjuicios que provoca una mala calidad del aire interior. Y, por suerte, cada vez hay soluciones más eficientes y profesionales.
Si te interesa, puedes informarte de los servicios que ofrecen en empresas como Aire Limpio para solucionar estos problemas.

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