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Se acerca el verano y una de las zonas de nuestro cuerpo que más agradece la llegada del buen tiempo son nuestros pies. Pero después de casi medio año usando zapatos cerrados, es posible que aparezcan callosidades que no embellecen precisamente nuestros pies, pero existen maneras de deshacernos de ellos sin necesidad de arriesgarnos a lucir unos pies horrendos llenos de callos, que además producen molestias.

Hay que diferencias entre callos y callosidades, ya que unos se encuentran localizados en zonas como los dedos y los puntos de apoyo del pie, mientras que las callosidades pueden aparecer en toda la planta y en particular en el talón. La mejor manera de eliminarlos es utilizar una piedra pómez y rascar suavemente con un poco de agua tibia y jabón neutro. Pero tras usar este método es recomendable aplicar abundante crema hidratante en la zona tratada.

Otro remedio muy eficaz es el uso de las ortigas, con las cuales puedes obtener un zumo si pasas por la licuadora tanto los tallos como las flores de esta planta. Con dicho zumo deberemos frotar los callos varias veces al día y podremos notar como irán desapareciendo poco a poco con el paso de los días. En el caso de que tengamos algún tipo de reacción alérgica, suspende inmediatamente este tratamiento.

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